viernes, 4 de mayo de 2012

Capítulo 3

Darren
Que muchacho más pesado es Nate. Ahora estará intentando conquistar a la muchacha de antes. Si es lista, se alejará lo antes posible de él. No es que sea un mal chico, pero es un mujeriego y un rompe corazones. Es como el típico tío que hace que las tías piensen que solo pensamos en una cosa. Por suerte pude escaparme mientras que hablaba y hablaba. Esa es otra, ese muchacho jamás se calla.
Me dirigía a la cafeteríaa de manera inconsciente, ya que sabía que ella siempre iba allí a tomar su zumo de naranja diario. Odiaba el café. Era tan diferente a mí.. Yo amaba el café, es como ese sorbo de energía que te ayuda a poner toda tu atención en el profesor mientras te cuenta un sin fin de cosas diversas. Aunque claro, ella no necesitaba prestar atención y no lo hacía, siempre sacaba buenas notas. Siempre estaba mirando por la ventana o escribiendo algo en aquel diario estúpido que a mi nunca me había dejado leer.
Eché un vistazo en la cafetería, pero allí solo estaban dos profesores y unos cuantos alumnos más pequeños que yo. Odiaba aquella cafetería, era pequeña, olía mal y la gente se apretujaba allí. Pero si queríamos desayunar o comprar algo para comer, no nos quedaba otra opción de ir allí. Por suerte solo me quedaban dos años más en aquel dichoso instituto.

Alice
Uf.. el primer día de clase y yo llego tarde ¡para variar! Llevaba yendo a ese instituto tres años, pero el año pasado no había ido. Había pasado todo el año en Canadá aprendiendo.. Pero cosas muy distintas a las que enseñaban allí. Seguro que si me ponen una ecuación no me acordaré de como hacerla. Recuerdo que era una muchacha inteligente. Sacaba una media de 9 y recuerdo que a veces se reían de mi por ello, pero no me importaba. Me gustaba creer que en un futuro yo trabajaría en algo importante, tendría una bonita casa e hijos amables y aplicados y entonces todos aquellos que se rieron de mi me suplicarían entrar en mi circulo social. Pero bah, he cambiado. He cambiado de tal manera que ahora pienso recorrer el mundo gastando todo lo que pueda, sin trabajar, sin normas, sin hijos inteligentes, sin nada. Solo yo.
Antes de abrir la puerta del instituto, me miro sobre el cristal y me acomodo el pelo rubio y ondulado que cae sobre mi espalda y abro la puerta, cerrándola detrás de mí. No creía haber hecho tanto ruido al cerrar la puerta, pero todos los presentes se volvieron de pronto a mirarme. Pero me miraban por curiosidad, ninguno maliciosamente. Uf.. que día me espera.

Emily
Como habla el tal Nate.. es asfixiante. Aunque me cae bien y si lo miramos por el lado bueno ya tengo un amigo aquí (sin contar al muchacho de esta mañana al que creo que no he caído muy bien) Aunque lo malo de toda esta historia es que al estar con Nate, algunas tías que había por aquí me han mirado un poco raro.. pf. Bueno, no le daré más vueltas.
Estamos apunto de llegar a clase y ya me se toda la vida de Nate. Nació en diciembre, sus padres llevan juntos unos 30 años. Le gusta el fútbol, el bosque y todo lo que tenga que ver con salir de casa. Lo peor es que fuma y yo odio a los que fuman.
Al entrar en clase nos encontramos con diferentes grupos de gente que hablan entre ellos (gritan mejor dicho) y se cuentan fantásticas historias sobre el verano. Por desgracia yo no tenía ninguna fantástica historia que contar.